Cuidado de sí mismo

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En la antigua cultura griega se practicaba la “epimeleia heautou”, lo que se puede traducir como la inquietud de sí mismo, el hecho de ocuparse de sí mismo, el preocuparse por sí mismo. Este precepto lo aplicó Sócrates en su vida y busco aplicarlo en la vida de todos los atenienses (Foucault, 2000):

¡Cómo! Querido amigo, tú eres ateniense, ciudadano de una ciudad que es más grande, más renombrada que ninguna otra por su ciencia y su poderío, y no te ruborizas al poner cuidado en tu fortuna a fin de incrementarla lo más posible, así como en tu reputación y tus honores; pero en lo que se refiere a tu razón, a la verdad y a tu alma, que habría que mejorar sin descanso, no te inquietas por ellas y ni siquiera la tienes en consideración…

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Como se puede apreciar, el filósofo Sócrates buscada presionar a sus conciudadanos al cuidado de sí, es más, se menciona en los anales de la historia que Alcibíades lo buscó para que fuera su maestro, con el objeto de alcanzar el poder en Atenas, a lo que Sócrates le comento: “…quieres entrar a la vida política, quieres tomar en tus manos el destino de la ciudad; no posees la misma riqueza que tus rivales y, sobre todo, no tienes la misma educación. Es preciso que reflexiones un poco sobre ti mismo, que te conozcas a ti mismo…” (Foucault, 2000).

Al final, Sócrates fue condenado a muerte por corromper a los jóvenes atenienses.

El hecho de mencionar la frase de “el cuidado de sí”, no quiere decir que sea fácil lograr el objetivo, sino es una serie de acciones que cada uno de nosotros tiene que hacer. La “epimeleia heautou” o el cuidado de sí mismo se compone, en lo general, de lo siguiente (Foucault, 2000):

  • Es una actitud general, una manera determinada de considerar las cosas, es una actitud con respecto a sí mismo, con respecto a los otros y con respecto al mundo.
  • Preocuparse por sí mismo implica trasladar la mirada, desde el exterior, hacia uno mismo, prestar atención a lo que se piensa y lo que sucede en el pensamiento.
  • Asimismo, se tienen acciones que uno ejerce sobre sí mismo, para modificar, transformar y transfigurar uno mismo, como la meditación, la memorización del pasado, los exámenes de conciencia, entre otras.

El cuidado de sí, no se quedó en la cultura griega antigua, se fue apoderando de otros pueblos y otras corrientes filosóficas, como los gnósticos, estoicos, terapeutas, entre otros.

Se puede mencionar que diversas culturas, que no tuvieron contacto con la antigua grecia, también desarrollaron principios del cuidado de sí mismo, como lo que plasmó Carlos Castaneda en sus libros, los cuales elaboró con el apoyo del brujo Juan Matus, que por ejemplo, narra en el libro de Viaje a Ixtlán (2010), lo siguiente:

“Te tomas demasiado en serio… te das demasiada importancia. ¡Eso hay que cambiarlo! Te sientes de lo más importante, y eso te da pretexto para molestarte con todo. Eres tan importante que puedes marcharte así nomás si las cosas no salen a tu modo. Sin duda piensas que con eso demuestras tener carácter ¡Eres débil y arrogante!”

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Asimismo, Alejandro Jodorowsky, en diversas publicaciones, ha mencionado que es necesario que cada uno de nosotros solucione nuestro pasado (Jodorowsky & Costa, 2011), para poder curarnos y lograr un espíritu libre.

Otro ejemplo del cuidado de sí se encuentra en el budismo zen, el cual busca, entre otras cosas, mantener la mente en estado de “afluencia” (Suzuki & Fromm, 1975), lo que significa que el pensamiento fluya y no se detenga. Un claro ejemplo de lo anterior es el siguiente pensamiento zen:

“Cuando el espadachín se enfrenta a su oponente, no debe pensar en el oponente, ni en sí mismo, ni en los movimientos de la espada de su enemigo. Simplemente debe estar ahí, con su espada, la cual, olvidando toda técnica, está lista a seguir sólo los dictados del inconsciente”.

Se puede seguir mencionado ejemplos de cómo diversas culturas llegaron al mismo punto, al cuidado de sí mismo. Sin embargo, a pesar de que se ha comentado que algunas corrientes filosóficas han llegado a buscar lo mismo, no se ha abordado dos puntos, el primero de ellos, es el saber qué repercusiones se tienen si uno no cuida de sí mismo, y el segundo punto, lo que uno tiene que hacer para el cuidado de sí mismo.

Consecuencias de no cuidar de si mismo

Con respecto al primer punto, cabe decir que al no trabajar para el cuidado de uno mismo, uno se pierde dentro de sus propias pasiones, siendo estás las mencionadas en la Biblia, conocidas como los pecados capitales, los cuales, en el principio de nuestra era, el monje Evagrio Póntico (345-399), mencionó 8 pecados capitales, divididos en dos grupos, el primero de ellos, son los referentes a los deseos de posesión, y los segundos a las carencias, privaciones y/o frustraciones (Wikipedia, 2013):

  • Vicios derivados a los deseos de posesión.
  • Gula y ebriedad
  • Avaricia
  • Lujuria
  • Vanagloria
  • Vicios derivados de las carencias, privaciones y/o frustraciones.
  • Ira
  • Tristeza
  • Pereza
  • Orgullo

No es sino hasta el siglo VI, cuando el papa Gregorio Magno, redujo los pecados capitales a siete, siendo los siguientes:

  1. Lujuria
  2. Pereza
  3. Gula
  4. Ira
  5. Envidia
  6. Avaricia
  7. Soberbia

Como se puede observar, nuestras pasiones se pueden encontrar en uno o en varios pecados capitales. Tal y como se menciona a continuación (Castaneda, 2010)

“Ahora nos importa perder la arrogancia. Mientras te sientas lo más importante del mundo, no puedes apreciar en verdad el mundo que te rodea. Eres como un caballo con anteojeras: nada más te ves tú mismo, ajeno a todo lo demás”.

Como se puede ver, y retomando lo mencionado por Alejandro Jodorowsky, nuestras pasiones no nos dejan ser libres.

Acciones para el cuidado de sí mismo

En este punto se van a desarrollar las acciones que se recomiendan realizar para el cuidado de sí mismo, las cuales se retomarán más adelante, en el desarrollo del proyecto.

Para fines prácticos, se van a enlistar las acciones, sin que el orden de presentación signifique el grado de importancia.

  1. Examen de conciencia.

El examen de conciencia es una vieja regla pitagórica, la cual consta de dos partes, la primera, es realizar un examen, por la mañana, de todo lo que uno va a hacer durante el día, se trata de repasar por anticipado todas las acciones que uno va realizar durante la jornada (Foucault, 2000).

La segunda parte es llevar a cabo una recapitulación, por la noche, antes de acostarse, acerca de todo lo que uno hizo durante el día, con el fin de juzgar y analizar cada acto que realizó durante el día.

2. Recapitulación.

La recapitulación nos ayuda a romper con las suposiciones fundamentadas que hemos aceptado a lo largo de nuestras vidas (Abelar, 2010).

Una de las formas de recapitular es escribir una lista de todas las personas que hemos conocido en la vida; al terminar la lista, se toma la primera persona de la lista, partiendo del presente, hasta el primer recuerdo de la infancia. Se requiere de una evocación puntual de todos y cada uno de los detalles, que se vivieron en ese momento, acompañado de un movimiento de la cabeza de un lado a otro (Castaneda, 1998).

Con respecto al movimiento de la cabeza, se retoma lo mencionado por Taisha (2010), quien comenta lo siguiente:

“… me indicó que inhalara por la nariz mientras ella me volteaba la cabeza hacia la izquierda y que exhalara cuando la volteara hacia la derecha. A continuación, debía voltear la cabeza hacia la izquierda y la derecha en un solo movimiento, sin respirar…”.

3.- Meditar acerca de la muerte/utilizarla como consejera

Se menciona que debemos de cumplir cada acción como si fuera la última, quedando así libre de toda levedad, repugnancia, falsedad y egoísmo, lo que nos permitirá captar el acto que estamos realizando (Foucault, 2000).

Asimismo, se menciona que la muerte es la única consejera sabia con la que contamos, ya que cada vez que lleguemos a sentir que todo nos está saliendo mal, nos tenemos que volver hacia la muerte y preguntarle si es cierto que nos está saliendo todo mal, la muerte, con tranquilidad, nos dirá: “no te tienes que preocupar, todavía no te he tocado” (Castaneda, Viaje a Ixtlán, 2010).

4.- Reptar/gatear

Ambas actividades, además de permitir ejercitar al cuerpo, obligan al cerebro a crear nuevas conexiones neuronales, lo que permite una mayor elasticidad en éste, ya que a mayor estimulación externa, mayor es la capacidad de cambiar (Psicochannel, 2010).

5.- Pases mágicos / tensegridad

Una serie de ejercicios o movimientos corporales que buscan una sensación de bienestar, ofrecen un cambio sutil que el practicante experimenta al ejecutarlos (Castaneda, Pases Mágicos, 1998).

Se puede decir que los pases mágicos son la parte medular del trabajo en el cuidado de sí, ya que, al practicarlos, ayudan a aumentar la percepción, la confianza en sí mismo, el autodominio, la seguridad, aumenta la energía corporal, incrementa la capacidad de decisión, así como ayuda a sostener por más tiempo a las personas y a las decisiones de estas personas.

6.- Pegar / rayar / romper papel

El objetivo de esta práctica es el de externar las emociones generadas a lo largo del día:  alegría, enojo, tristeza, miedo, pero principalmente, es el de aprender a reconocer el derecho a decir lo que sentimos, sin culpa ni miedos o remordimientos.  La tarea consiste en pegar a un costal o dummies con guantes, o un cojín con una manguera, o con una raqueta en una cama o diván, gritado la palabra “no”,  o “tengo miedo” o “estoy enojado” o “estoy contento”, dependiendo de la situación que se esté viviendo.

Con respecto al rayar, esta actividad se refiere al escribir una frase en particular en una hoja de cuaderno o en su caso suelta, continuar con dicha actividad hasta que salga el sentimiento de culpa o enojo, incluso, en lugar de escribir una palabra, se puede rayar la hoja hasta liberar dicho sentimiento.

7.- Estiramientos

Esta tarea consiste en dedicar un momento del día, de preferencia al levantarse, para preparar al cuerpo para la acción del día, a través de ejercicios que lo revitalicen y que pueden ser estiramientos tipo yoga, taichí, o streching, por un lapso de 20 minutos, con el fin de no permitir que nuestro cuerpo se vuelva rígido e inflexible (Grotowski, 2008).

Se sugiere que estas siete actividades se practiquen diariamente, procurando con esto volverlo una rutina, que nos cree el hábito del cuidado de sí, que como consecuencia traerá un cambio de actitud en la percepción de nuestra realidad y que en determinado momento puede ser catalogado por los que nos rodean, como “egoista”  y sin embargo, ser sumamente benéfico para nosotros.

Bibliografía

Abelar, T. (2010). Donde cruzan los brujos. México D.F.: Planeta.

Becerril, O. (18 de 12 de 2013). altonivel.com.mx. Obtenido de http://www.altonivel.com.mx/7552-mexico-segundo-lugar-en-estres-laboral.html

Castaneda, C. (1998). Pases Mágicos. Buenos Aires, Argentina: Atlantida.

Castaneda, C. (2010). Viaje a Ixtlán. México, D.F.: Fondo de Cultura Económica.

Foucault, M. (2000). La hermenéutica del sujeto. México, D.F.: Fondo de Cultura Económica.

Grotowski, J. (2008). Hacia un teatro pobre. México, D.F.: Siglo veintiuno.

Instituto Nacional de Estadística y Geografía. (18 de XII de 2013). Matrimonios y divorcios en México (14 de febrero). Obtenido de http://www.inegi.org.mx/inegi/contenidos/espanol/prensa/contenidos/estadisticas/2012/matrimonios12.asp?c=2827&ep=83

Instituto Nacional de Salud Pública. (2012). Encuesta nacional de salud y nutrición. Evidencia para la política pública en salud. México, D.F.: Secretaría de Salud.

Jodorowsky, A., & Costa, M. (2011). Meta genealogía. Mexico, D.F.: Grijalbo.

Judith, A., & Vega, S. (1997). Guía práctica de los chakras. Las ruedas de la energía vital. México D.F.: Oceánpo.

Psicochannel. (12 de 2010). Mente milagrosa. Obtenido de http://www.youtube.com/watch?v=y–73msQfnY

Suzuki, D., & Fromm, E. (1975). Budismo zen y psicoanálisis. México, D.F.: Fondo de Cultura Económica.

Ungaro, A. (2004). Pilates. Barcelona, España: Vergara.

Wikipedia. (15 de Diciembre de 2013). Wikipedia, la enciclopedia libre. Obtenido de http://es.wikipedia.org/wiki/Pecados_capitales

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