El Estado

“Apenas son suficientes mil años para formar un Estado; pero puede bastar una hora para reducirlo a polvo” Lord Byron

Cuando se habla del Estado, lo primero que se piensa en algo subjetivo, un ente que existe pero que no se le puede tocar, ni mucho menos ver. Sin embargo, en cada nación, se encuentra constituido por cada sociedad. Las sociedades le dan forma al Estado y el Estado da forma a las sociedades.

El Estado, anteriormente se le representaba o se le relacionaba con el mandatario o el rey en turno, es por eso que la frase del rey francés Luis XIV es famosa “El Estado soy yo”.

Pero no es hasta la época del mercantilismo y la revolución industrial, que gracias al comercio, Inglaterra, derivado de las alianzas estratégicas que llevo a cabo el Parlamento Inglés con dos grandes empresas: “East Indian Company” y “Hudson’s Bay”, quienes desarrollaron de manera eficiente la proveeduría, lo que provocó el desarrollo de las marinas mercantes y de guerra del Imperio Británico.

Lo anterior, dio un desarrollo económico sin precedentes en la historia de la humanidad, lo que provocó a su vez en la creación del primer Estado como actualmente lo conocemos.

Posteriormente, y derivado de la competencia que existía, y que todavía existe, entre Francia e Inglaterra, Francia fue la segunda nación que desarrollo o que creó el Estado.

Para ello se presenta un texto escrito por Voltaire en sus famosas “Cartas Filosóficas”, que a la letra dice (Voltaire, 1993):

“El comercio, que ha enriquecido a los ciudadanos en Inglaterra, ha contribuido a hacerles libres, y esta libertad ha extendido a su vez el comercio; así se ha formado la grandeza del Estado…”.

Realmente el Estado surge para proteger a los individuos y a los bienes de los mismos, tal y como lo plantea Jacques Rousseau en su libro “El Contrato Social” (Rousseau, 1998):

“Encontrar una forma de asociación que defienda y proteja de toda fuerza común a la persona y a los bienes de cada asociado, y gracias a la cual cada uno, en unión de todos los demás, solamente se obedezca a sí mismo y quede tan libe como antes. Este es el problema fundamental que resuelve el contrato social”.

Gracias a esos procesos, se creó el Estado, el cual es el conjunto de instituciones, organizaciones, normas sociales, comportamientos, creencias, que en su conjunto se le conoce como “Contrato Social”.

Con la creación del Estado, surgieron nuevos conceptos como Nación y Soberanía, entendiéndose el primer concepto como el pasado, presente y futuro común de una comunidad, la cual es soberana y constituye la única fuente de legitimidad política.

A continuación se presenta dos pensamientos filosóficos acerca de la definición del Estado, las cuales son antagonistas entre sí:

Liberalismo.- El Estado es el que proporciona las mejores condiciones para el desarrollo económico, para conducir a un Estado desde la más abyecta barbarie hasta el más alto grado de opulencia.

Marxismo.- El Estado no es nunca una fuerza neutral representativa del interés general. Por el contrario, el Estado es la entidad que da cuerpo a los intereses de la clase dominante; en consecuencia, las leyes que produce sirven a los intereses de algunas personas y no de todas las que forman el pueblo.

Independientemente de lo anterior, hay que reconocer que el poder de un Estado se relaciona estrechamente con su capacidad para penetrar en la sociedad y organizar las relaciones sociales, por lo que la fuerza de un Estado depende, en gran medida, de su capacidad para penetrar y organizar a la sociedad.

En otras palabras, se busca crear una sólida infraestructura social, compuesta de capacidades, conocimientos, recursos financieros y competencia, que les permita a los ciudadanos adaptarse a los cambios en el mercado.

El análisis del concepto Estado conduce a su relación con el poder como posibilidad de imponer la voluntad de dicho Estado dentro de una relación social, es decir, siempre que exista un fin legítimo que cumplir debe contarse con la capacidad necesaria para ejecutarlo. Por ello, el poder público puede concebirse como la capacidad o fuerza legítima que tiene el Estado para hacer cumplir sus decisiones y realizar sus fines.

Los fines del Estado son: alcanzar mediante la suma y la organización de esfuerzos puestos bajo una sola dirección, todo aquello que escapa a las voluntades personales dispersas y rebasa las finalidades estrictamente individuales.

Por otro lado, la soberanía, la cual es un elemento importante dentro de la creación del Estado, se debe de analizar, por consiguiente es recomendable retomar a Thomas Hobbes en su libro “El Leviatán”, en donde menciona lo siguiente:

“… el hombre, para poder salir de su estado de naturaleza en donde tiene todo el derecho a gobernarse a sí mismo, cede parte de ese derecho a alguien (a un líder) o a una asamblea de hombres, el cual gobierna para buscar el bien común de la comunidad…”

Con base en todo lo anterior, se puede mencionar que el Estado es el resultado de la evolución natural de las sociedades humanas que buscan la creación de un ente que tiene por objetivos la organización de la misma sociedad y la defensa de la misma en contra de otros estados.

Bibliografía

Araujo, M. (1998). La política. México, D.F.: Porrúa.

Carillo, R. (1986). Metodología y Administración. México, D.F.: Limusa.

Diputados, C. d. (27 de abril de 2018). diputados.gob.mx. Recuperado el 27 de abril de 2018, de http://www.diputados.gob.mx/LeyesBiblio/ref/cpeum.htm

Enríquez, E. (2002). Administración de Recursos materiales en el Sector Público. México, D.F.: INAP.

González, M. d., & Caballero Juárez, J. A. (2002). Capítulo II. En Estado de Derecho y Transición Jurídica (págs. 47-93). CDMX: UNAM.

Heras, C. D. (1986). Introducción al bienestar social. Madrid, España: Siglo XXI.

Jalisco, C. E. (05 de 03 de 2018). CEDHJ. Recuperado el 28 de 04 de 2018, de http://cedhj.org.mx/principios_constitucionales.asp

Kisnerman. (1984). Los recursos. Buenos Aires, Argentina: Humanitas.

Organización de las Naciones Unidas. (1991). Declaración Universal de los Derechos Humanos. México, D.F.: Arguval.

Rousseau, J. (1998). El contraro social. Barcelona: Altaya.

Unidas, N. (2018). Derechos Humanos. Recuperado el 28 de Abril de 2018, de http://www.ohchr.org/SP/Issues/Pages/WhatareHumanRights.aspx

Vallejo, M. (13 de Octubre de 2017). HB. Recuperado el 28 de Abril de 2018, de https://blog.handbook.es/derechos-humanos-y-derechos-fundamentales/

Voltaire. (1993). Cartas Filosóficas. Barcelona: Altaya.

Sé el primero en comentar

Dejar una contestacion

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.


*